Los tics nerviosos, sus tipos y cómo eliminarlos

Los Tics, esos movimientos o sonidos involuntarios que no podemos evitar

Tics Nerviosos
Imagen: cuidadoionfantil.net

Ninguno estamos exentos de vivir una etapa especialmente tensa en nuestras vidas, más teniendo en cuenta el ritmo y condiciones de vida de las sociedades modernas. En esos momentos de ansiedad y preocupaciones extremas, una de las señales que alertan sobre qué estamos llegando a nuestro límite es la aparición de los llamados “tics” nerviosos. Se trata de movimientos involuntarios de un músculo o un grupo de ellos que no podemos controlar.

En el caso de los primeros años de vida, la presencia de estos tics es algo mucho más frecuente y entra dentro de la normalidad, tanto es así que suelen desaparecer con el paso de los años sin que tengamos que hacer nada. Si su origen es genético o neuronal probablemente se repetirán en ocasiones puntuales a lo largo de nuestra vida de adultos, generalmente coincidiendo con momentos de especial tensión para nosotros.

Tipos de Tics Nerviosos

Sin embargo, no todos estos tics nerviosos son exactamente iguales. Los especialistas diferencian, por ejemplo, entre tics motores y vocales, dependiendo de los órganos o funciones del organismo a los que afectan:

  • Los motores son propios de la etapa preescolar y pueden afectar a cualquier punto del cuerpo. Lo más habitual es que desaparezcan espontáneamente, igual que aparecieron. A su vez se dividen en complejos (afectan a grupos musculares: saltar, golpearse, pisar…) y simples, que por otra parte son los más comunes (guiños, sacudidas de la cabeza, muecas o parpadeos, entre otros).
  • Respecto a los vocales, tienen que ver con la emisión de sonidos y, también, se diferencia entre simples (gemidos, toses, aclararse la garganta, resoplidos…) o complejos (comportamientos como la alilalia, coprolalia o ecolalia.

También hay otra clasificación que habla de tics transitorios o crónicos. En este caso el argumento diferenciador es su permanencia temporal, con independencia de que sean vocales o motores. En la infancia, lo más frecuente es que se trate de tics que no se mantienen más allá de un año, en concreto, cerca del 15 por ciento de los niños experimentan algún episodio transitorio de tics. Cuando su presencia se prolonga más de un año podemos hablar de tics crónicos y es momento de acudir al terapeuta.

Se calcula que cerca de dos tercios de la población mundial tiene o ha tenido en algún momento de su vida uno de estos tics. La mayor parte de los casos, tuvieron su origen en la infancia. Es por eso esencial que no se presione demasiado a los niños, ya que al ser un problema de carácter nervioso solo le generaríamos más tensión.

Cómo elimiar los tics nerviosos

Hay algunas fórmulas, sencillas de practicar, que suelen ser muy eficaces para eliminar los tics. Algo tan simple como ponerse delante del espejo sirve para tomar conciencia de nuestros tics y será más fácil actuar. Pero, es conveniente que se acuda a la consulta del psicólogo. Normalmente, se aplican terapias cognitivo-conductuales que han demostrado a lo largo del tiempo dar muy buenos resultados con este tipo de pacientes. Igualmente eficaz es utilizar algunas técnicas de relajación, útiles al menos para controlar estos movimientos involuntarios.

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