El problema de la lateralidad cruzada

lateralidad cruzadaHay determinados problemas que, si se detectan en una etapa precoz del niño, no tienen consecuencias serias. Sin embargo, si no se hace pueden afectar y dificultar su desarrollo normal. Un claro ejemplo es el de la lateralidad cruzada.

Cómo es la lateralidad cruzada

Como es sabido, el cerebro humano se divide en dos hemisferios, cada uno de ellos ocupado en unas funciones diferentes. Esta diversificación permite que se el individuo pueda realizar tareas que se complementan sin problemas. Salvo en el caso antes citado de la lateralidad cruzada. En estas personas un hemisferio predomina sobre el otro, algo que puede empezar a detectarse hacia los 4 años, pero cuya confirmación debe esperar hasta que el pequeño cumpla los 7.

Como norma, cada hemisferio domina la parte opuesta del organismo. El derecho se ocupa preferentemente del procesamiento de las emociones, integrando los estímulos que se perciben por los sentidos. El izquierdo es donde se localiza la facultad de la expresión y trabaja con la información lógica.

En los niños con lateralidad cruzada, no hay predominio de una de las partes del cuerpo. Puede ser zurdo con la mano y que su ojo dominante sea el derecho, por ejemplo. Esto puede afectar a su orientación espacial y temporal, además de comportar cierta torpeza psicomotriz. Y, en lo que se refiere a su aprendizaje puede afectar a la memoria o a problemas con la lecto-escritura.

La opinión de los expertos

Aunque hay expertos que relacionan la lateralidad cruzada con problemas del espectro de la hiperactividad o los TEA (Trastornos del Espectro Autista), muchos otros no encuentran esa relación e indican que solo es eficaz una detección precoz y un tratamiento personalizado.

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